CUANDO LA ABUNDANCIA ES UNA DESGRACIA (Nunca aumentaron tanto los coches en Euskal Herria como en 1998).
      Es un artículo de Justo de la Cueva publicado en euskara en EGUNKARIA el 9 de septiembre de 1999.


      CUANDO LA ABUNDANCIA ES UNA DESGRACIA (Nunca aumentaron tanto los coches en Euskal Herria como en 1998)

      Aviso: este artículo será políticamente incorrecto para la mayoría de quienes lo lean y se escribe precisamente para provocar a esa mayoría. (Para provocar que intenten pensar por un momento con su cabeza y no con la del bloque de clases dominantes). Sostiene que es una desgracia para el pueblo vasco (y para La Humanidad toda) que el pasado año de 1998 se haya batido en Araba, Gipuzkoa y Nafarroa el récord histórico de matriculaciones de vehículos.

      Los datos son magníficos para los alienados y para quienes les alienan y espeluznantes para los que sepan de qué va el mundo: en 1998 se matricularon casi cien mil (99.056) vehículos en las cuatro provincias de Euskal Herria Sur. Lo que supone un 17% de aumento respecto a 1997 y ha subido el total del parque móvil a más de un millón y cuarto (1.286.024) de vehículos a motor. De los cuales casi un millón (988.675) son turismos (coches) y el resto camiones, furgonetas, tractores, autobuses, motocicletas y vehículos varios.

      Ello supone que en Euskal Herria Sur HAY UN VEHÍCULO A MOTOR POR CADA DOS HABITANTES. El índice de vehículos por cada mil habitantes es de 577 en Nafarroa, 530 en Araba, 484 en Gipuzkoa y 441 en Bizkaia.

      Eso es un desastre, una desgracia para Euskal Herria y para la Humanidad. No me caben en un artículo los hechos (porque son hechos y no opiniones) que demuestran que eso es así. Remito para los detalles a mi librito titulado "Esos asesinos que impunemente matan cada día a miles de personas: LOS AUTOMÓVILES" (Editorial Hiru, Hondarribia, 1996). El texto puede leerse y copiarse gratis en Internet.

      Repito: ese aumento de los coches en Euskal Herria Sur es un desastre, una desgracia, para el pueblo vasco y para la Humanidad. Una desgracia inminente porque aumentarán los muertos por los coches dado que éstos matan directamente cada año a MAS DE UN MILLÓN de personas en el mundo y dejan heridas o inválidas a veinte millones e indirectamente a muchas más. Los coches matan porque son mortíferos y porque están hechos para que maten. Porque los legisladores del mundo (comprados o chantajeados por los fabricantes) permiten que se fabriquen para que corran a 200 o más km por hora lo cual convierte a esa tonelada y media de acero en un arma mortífera. Y porque se fabrican deliberadamente para que se estropeen irremediablemente a los 5 ó 6 años de uso (y haya que reponerlos). Lo cual supone que al 5º ó 6º ó 7º año el riesgo de fallo mortal crece exponencialmente.

      Pero, sobre todo, la noticia es una desgracia a medio-largo plazo (a quince o veinte años de plazo). Los automóviles son una de las causas más importantes de la contaminación del planeta y del cambio climático. Un automóvil medio emite cada año a la atmósfera cinco toneladas de dióxido de carbono (el famoso ceodos CO2). En gran medida responsable del efecto invernadero que está calentando la Tierra, derritiendo los glaciares, desgajando icebergs gigantescos de la Antártida, inundando ya islas coralinas en el Pacífica, provocando inundaciones y sequías, muertes y hambrunas. Y provocará muchísimas más en el inmediato futuro.

      Eso es lo que hace más terrible y más impune el criminal aumento de la fabricación y venta de coches. Que las desgracias horribles que va a provocar en el Planeta y en la Humanidad son seguras, están ya científicamente establecidas, pero están a diez, quince, veinte años de distancia. Y el bloque de clases dominante mundial controla los medios de comunicación y alienación de forma que consigue que la inmensa mayoría de la gente NO CREA EN LA CIENCIA ni en los pronósticos de los científicos. El bloque de clases dominante mundial bloquea así o silencia los avisos de los científicos y si se le escapa alguna información ha conseguido a priori que no sea creída. Porque ha convertido a los científicos en una Casandra colectiva, dotada del poder de predecir el futuro pero condenada a no ser creída nunca.

      Una gran mayoría de las vascas y los vascos que han comprado esos casi cien mil vehículos en 1998 tienen una edad que les garantiza que vivirán todavía veinticinco o treinta años más. Que les garantiza que vivirán los feroces desastres provocados por los coches y su aumento. Pero o no lo han oído o leído nunca (porque los medios de comunicación no se lo han dicho debido a que los fabricantes de coches son de los anunciantes que más les pagan y no quieren perder esos anuncios enfadándoles) o si han llegado a oírlo no lo han creído.

      Es una burla suprema que en el Estado español los fabricantes se gasten en publicidad 70.000 pesetas por coche vendido. Porque naturalmente se las cobran en el precio al comprador de ese coche. El comprador paga así los mismos anuncios que le han engañado, que le han convencido de que compre esa máquina que puede matarle rápido a él y a su familia en un accidente. Y que es seguro que les matará despacio contaminando el planeta. La publicidad sobre los coches es una publicidad que incita a una drogadicción. Los usuarios de los coches han sido atrapados por los fabricantes en una adicción al coche. Teniendo en cuenta que el futuro del planeta forma parte del precio que se paga por cada coche, es un hecho que LA ADICCION AL AUTOM´´OVIL ES MÁS PELIGROSA QUE LA ADICCIÓN A LA HEROÍNA, LA COCAÍNA, EL CRACK O EL TABACO.

      Una última consideración, inevitable en un sociólogo abertzale comunista: el aumento de la posesión y el uso de los coches es un arma para aburguesar y fascistizar a la clase obrera. Es mentira que el coche proporcione velocidad (menos de 6 km por hora –la de un hombre andando- en las ciudades y Euskal Herria es ya una ciudad conurbada). Es mentira que proporciones seguridad (mata y mutila con espantosa frecuencia). Es mentira que proporcione libertad e igualdad. Pero las promete y la gente cree esas falsas promesas.

      Wilhelm Reich nos enseñó que: "El fascismo promete la supresión de las clases, es decir la supresión de la condición proletaria y por este medio consigue una resonancia en las posturas pequeño-burguesas del trabajador". Y que el fascismo "penetra por el cauce de la aristocracia obrera tanto por el medio de la corrupción material como por el de la influencia ideológica". Las y los prósperos obreros y obreras de Euskal Herria, obnubilados por sus coches, tienen por ello más difícil hacerse conscientes de la terrible situación en que el Capital ha colocado a cientos de miles de miembros de la clase obrera vasca acogotados por el paro y la precariedad. Y a los cuatro mil millones de empobrecidos del planeta, cuya miseria es condición para la posesión de coches por la aristocracia obrera de los países empobrecedores de aquéllos. Con el inri de que esos coches son el regalo envenenado que arruinará TAMBIEN la vida en esas ciudades alegres y confiadas de los países explotadores.

      Como, por desgracia suya y de todos, verán antes de 25 años los alegres y confiados alienados compradores de casi cien mil vehículos en Euskal Herria Sur en 1998

      Justo de la Cueva

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